» Alvago »»» La mejor publicidad del mundo: en una isla
13 de diciembre de 2010 2 comentarios
Hace mucho me desacostumbré totalmente a usar el MSN, y la mayoría de las pocas veces que lo abro, empiezo a ponerme de mal humor. Sin embargo momentos como la charla con @facundinho el 4 de noviembre me sirven para recordar la parte buena e inocente de la herramienta.
Lo cierto es que en una corta conversación horas previas a que se tome unos días en Valeria del Mar, Facu había arrancado sus mini vacaciones antes de tiempo, perdiendo el tiempo en Internet mirando cualquier detalle en Google Maps… hasta que encontró algo tan deshabitado como la isla Baker.

Me comentó lo que acababa de descubrir, y a partir de ahí, el derrape hizo lo suyo… empezando por un tweet con un anticipo exclusivo. Porque la idea era irnos a vivir ahí y empezar a lotear esa isla, no para construir, sino para vender “espacios publicitarios”. Realmente sería un negocio increíble, tanto para nosotros, como para el que desee anunciar para todo el planeta… y para otros planetas también.
El problema es que, cuando empezamos a pensar en la inversión inicial que tendríamos que hacer, o bien en la cara de “están completamente locos” que nos pondrían cada vez que le fuéramos a contar a algún supuesto auspiciante nuestra idea, todo se diluyó.
Sin embargo no perdemos las esperanzas: de más está decir que si alguien lee esto y se hace rico a costa nuestra, en algún lugar de la isla, chiquito, aunque sea escondido… le pido que ponga algo así:

Alvago Go! en la isla Baker (gracias Facu por elaborar la imagen)
Aprovecho para comentar algo que ya dije en Twitter: una locura como ésta salió de la cabeza de alguien que está tan loco como para, al otro día, en Valeria del Mar, sacarse 28,1 MB de fotos escribiéndome en la playa
.
Y así se termina otro post personal, sin dejar de agregar que esto está saliendo en conjunto con Emprendimientos Frustrados #2, y que, esta idea frustada, ver las fotos en la playa, y esa pequeña charla en MSN, fueron nada más y nada menos que tres Pavadas que me Alegraron la Vida.
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» Alvago »»» Limpiando el piso con limón
8 de diciembre de 2010 1 comentario
De los creadores de “Fórmula para preparar tu propio tecito Vick casero”, “Cajita de diskettes Dysan como dispenser de jugo Clight” y “El eterno Glade Glass Scents”, llega a Utilísima Go! (?) una nueva idea para la casa: “Limpiando el piso con limón”.
Lo primero que tengo que comentar es que anoche bajé al piso las bolsas llenas de cosas para el arbolito de navidad, para que hoy estén listas temprano para que madre las arme. Fue un grave error, porque me había olvidado que mi gata es especialista en cagar todos los planes… ¡cagarlos literalmente!, o mearlos, o vomitarlos, o llenarlos de pelos, o algo.
Esta vez se le ocurrió mear arriba de las bolsas, con lo cual esta mañana tuve que limpiarlas, llevarlas afuera, y limpiar el piso. Pero acá viene la travesía, porque además de la introducción anterior, es necesario comentar que en estos últimos días los tiempos de la familia no fueron los normales y, por ende, no hubo tiempo de comprar las cosas que había que comprar, entre ellas, artículos de limpieza.
La pregunta era entonces con qué iba a limpiar el piso. Trapo de piso tenía, y agua tenía, pero no desodorante, y no iba a hacer la asquerosidad de desparramar el juguito amarillo por todo el piso sólo con agua.
Pensé inmediatamente en una opción B, Lysoform líquido, pero tampoco había.
Decidí volver a la antigüedad en la que aún no se había inventado el perfume (?) y disponerme a limpiar con lavandina, pero cuando fui a buscar, tampoco había.
Por un momento pensé en lavar con detergente, que había muy poco, pero iba a ser imposible limpiar semejante enchastre.
Así que opté por ir a buscar alcohol como para, al menos, desinfectar un poco y dejar olor a limpio… pero no había.
Finalmente, casi decidido a moverme hasta la casa de artículos de limpieza y rogar que un feriado como hoy esté abierta, abrí la heladera y agarré un limón. Lo exprimí en el balde con agua, y terminé limpiando el piso con limonada. Les aseguro que queda y huele muy bien.
Nota: Para fomentar un poquito mi mal humor de la mañana, termino de limpiar el piso de mi pieza y escucho que los perros empiezan a ladrar. Era mi vieja, que venía de la perfumería.
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